miércoles 18 de noviembre de 2009

Secretos.

¿Habéis oído hablar sobre "El Secreto"?
Lo leí hace cosa de año o año y medio, y no me olvido de lo que leí en ese... libro sin adjetivos. Lo regale por amor, y no lo he vuelto a conseguir, pero lo recomiendo a todo aquel que se ocupe en leerme de vez en cuando independientemente de mi poca constancia.
Es EL SECRETO en mayúscula, el secreto de vivir, de ser feliz, de lograr objetivos.
Cuando me encuentro a una persona conocida o amiga o completamente desconocida con algún tipo de problema con el que se le esta cayendo el mundo encima, y del que piensa que jamas podrá salir, siempre hago referencia a ese secreto, aun sin darme cuenta, estoy revelando EL secreto ese que durante tanto tiempo ha estado tan recelosamente guardado a todo el que se cruza en el camino de mi vida. Es una pena que la gente me tome por loca y no me haga caso, es una pena que haya gente que ni se moleste en intentarlo. Puedo asegurar que es cosa de cada uno, que si crees en ti consigues lo que quieras, y que si crees, aparte de en ti, en que lo vas a conseguir, lo consigues con mas facilidad.
Desde que me fue revelado aquel secreto, ya no hablo de imposibles, hablo de impasibles porque los imposibles no existen, cada uno pone los limites en su propia vida, y cuanto mas te limitas, menos ves, lógicamente, mas limitado estas. Cuando te abres, cuando te das cuenta de esta base de la libertad, consigues a "V", pasas mucho frío de pronto, te sientes muy solo y abandonado al darte cuenta que solo tu riges en ti mismo, pero cuando te das cuenta de lo libre que eres, de que tienes libertad incluso para acercarte a las libertades que tu quieras, a esos cuerpos que tan metafisicamente se elevan sobre el mundo para volar por el cielo de los impasibles, el frió se evapora, y solo sientes una brisa templada, que te hace sentir mejor que nunca, y esa sensación prevalece para siempre, basta con aprender una vez para saberlo para siempre.

Cada uno es ley en su mundo, y siendo ley de tu mundo, puedes ser una de las tantas leyes que hay en e mundo común.


Me gustaría sentir libres a las personas, libres de prejuicios hacia si mismos y hacia los demás.
Y los imposibles no existen.

viernes 23 de octubre de 2009

No puedo prometer, pero puedo decir que me gustaría.

A veces pienso que soy una humilde extensión de este ya dado planeta tierra. Que no soy nada, que nada valgo.
Dicen que tenemos una llamada memoria histórica, y que por eso solemos tener los humanos aun del siglo 21 miedo a la oscuridad, porque nuestros antepasados ante la oscuridad eran totalmente vulnerables al ataque de cualquier animal salvaje. Yo a veces me acuerdo de mis-nuestros antepasados, como Sócrates, o Maquiavelo, o Bécqer, o Rousseau, o Keynes, o Schopenhauer... Y pienso que me-nos queda algo de ellos siempre dentro.
Siempre he creído en la reencarnación; en que todas esas vidas de personas que destacaron pasan a otras, que cada vez van destacando menos, porque como no, cada vez somos más vagos, y cada vez nos convierten y nos convertimos en seres más y más inútiles con todo eso de la mecánica y la tecnología. Hoy en día no hacen falta pintores maravillosos, ni escultores, todo se hace mecánica y tecnologicamente. Solo quedamos algunos bohemios que seguimos fascinados por todas esas artes que de tan lejos nos vienen.
Yo aun me rindo ante las obras de aquellos seres que tanto brindaban su vida al arte, quedo fascinada ante las esculturas que a mano tallaban los antaños escultores, ante sus pinturas, ante el arte de la retorica de Cicerón o de Aristoteles, ante las ideas de Sócrates, su moral, su ética.
-Como siempre acabo saliéndome del tema y andandome por las ramas-.
Por todo esto, pienso que no soy una simple extensión de este ya dado planeta tierra, sino que me estiendo por el a mis anchas, que tengo la liberta de aprender y de crear, que soy una poeta en el antiguo concepto griego de persona que crea.

Por esto también soy capaz de amar, de ser amada, éros, si.
Por esto cada día siento que me crezco, que me hago a mí misma porque nadie más me va a hacer o a crear, sino yo.

Por eso también, otra vez más, se que hoy todo esto es real, y no me cuestiono si me puede doler en un futuro incierto por el que podría estar lamentandome toda la vida.
Porque siento amor, y por fin me siento amada, y con esto no quiero decir que nadie me haya amado nunca, sino que yo no supe sentirlo, no supe disfrutarlo o aceptarlo así como lo acepto y lo disfruto hoy.

Así que te doy las gracias a ti, y me las doy a mí, por saber apreciar. Por querer. Por amar. Doy las gracias por el simple hecho de existir, de estar.
Qué afortunada me siento, que realizada, que real. Qué orgullosa de mí por haber sabido aprender, por haber sabido llegar.

sábado 10 de octubre de 2009

El regalo más grande.

Todo lo anterior me parece falso desde que llegaste tú.

Nunca he creído en la eternidad, en el amor para siempre, en esas tonterías que se dicen sin pensar. Pero ahora, ahora no es que crea, es que quiero creer. Quiero creerte para siempre, quiero poder ser feliz junto a ti todo lo que me quede de vida.

Soy capaz ahora mismo de decir los mayores absurdos con la mayor razón, mi razón eres tú.



Cada vez que sonríes se me corta la respiración, para imaginar que muero así, absorta en tu sonrisa y en tu felicidad, para que mi última imagen sea la más hermosa, tu rostro sonriendo, clavado en mi mente, cosido y bordado a la perfección, aunque no necesite ningún tipo de florituras para ser lo más bello que cualquier persona tenga el placer de ver.
Cada vez que te arrimas a mi, que me tocas o que siento tus labios acercándose a los mios para sentirlos se mueve algo liquido y estilizado dentro de mi, sube y baja y me hace sentir que nada mas bello puedo encontrar fuera de ese momento, fuera de ti.
Cuando estas distante, en un mundo en el que yo no puedo entrar porque no sé dónde esta, ni porqué esta, ni en qué parte de el te podré encontrar, siento que nunca más te podré alcanzar, y espero ansiosa y sigilosamente el instante en el que vuelvas a mi lado para una vez más, querer que no te vuelvas a marchar.
Porque cuando te vas todo para, el mundo se vuelve estático y pesado, y la existencia me ahoga en un mar de años interminables que me hacen envejecer más de lo debido para mi temprana edad. El cielo se nubla para mi, las gotas de las tempestuosas tormentas que crecen en mi cabeza me empapan hasta el alma y me siento fría y mojada.
Y cuando me doy cuenta de que te tengo a mi lado, de que estas ahí porque eres tú quien ha decidido estar en este lugar junto a mi y no en otro sola o junto a otra persona, cada músculo de mi cuerpo se hincha de felicidad dandome pie a querer gritar para soltar toda la tensión que crea en mi el amor que llevo dentro, el amor que cada día crece por ti, que tú alimentas y que tú haces crecer. Gritar que te quiero sin que me importe lo que diga la gente, que para mí eres tú el regalo más grande, y que te agradezco con lo mas sincero de mi corazón el que me quieras y me hagas sentir día tras día tan sumamente feliz.

Yo nunca me había sentido así.

martes 18 de agosto de 2009

Poeta Malherida.

Yo no sabia que cupiera tanto dolor dentro de una persona.
No sabia que alguien pudiera sentir desfallecer por dolores del corazón.
No me imaginaba que cuando se siente de verdad y se deja que los sentimientos afloren como bellas rosas de verano, después ya no se pueden controlar.
No sabia que una aventura de sentimiento de amor pudiera ser tan difícil y tan brutalmente asesina.
Pero ahora lo se.
Hoy lo siento, hoy todo eso esta en mi.

Llego a mi un soplo de vida, de aire fresco, y me deje llevar.
Después cayó agua tibia a mi piel, me deje rozar y también me fui.
Hoy el viento ha helado el agua, y los dos elementos en conjunto me hieren.
Mi piel esta resentida y dolida, mi sangre se ha vuelto hiel.
Mis poros no respiran, mis ojos ya no ven.
Las extensiones de mi cuerpo se quiebran como ramas de un árbol cansado, viejo y ya roto por el mal tiempo.
Mis labios, paralizados por el caos que se formal a mi derredor, han olvidado besar.
Mis manos ya no saben sentir. También se les olvido acariciar.
Las entrañas que en su tiempo llenaron de vida mi cuerpo, se rasgan y se pierden por alguna abertura que guardaba en mi y que también olvidó sentir.
El placer que me lleno en su día ya me abandonó.
No queda nada de mi cuerpo.
No hay nada que se pueda arreglar ya,
ahora solo vale el tiempo.
Solo vale esperar.

Una poeta malherida que realmente necesitaba escribir.

jueves 13 de agosto de 2009

Maldito juego impúdico.

Siento que me ahogo entre el humo de los cigarros que no puedo parar de fumar. Encerrada en casa. Todo cerrado. Persianas bajadas para no sentir que fuera de estas cuatro paredes existe vitalidad. Para creerme que todo, fuera y dentro, esta tan oscuro como de oscura me siento yo.
Porque "toda gracia gracia pierde pronto o tarde
que ya accidente o cambio natural la dañan."
Y cuanta verdad existe en los versos de Shakespeare,
en las letras que escribió Neruda,
o en las poesías de Becquer.
Cuanta verdad y cuan subjetiva.
De qué sirve hablar si ya al hablar nada se dice por mucho que se usen las mejores palabras.
De nada sirve ya intentar arreglar nada.
De nada sirve porque quedó todo roto.
O quizá es lo que quisiera pensar yo, para no sentirme tan rota al saber que hay algo alrededor
que sigue entero, que sigue vivo.
Como la oscuridad.
Me duele encender la televisión porque dentro de esa caja también hay personas felices que me hacen darme cuenta de mi dolor y honda tristeza.
Prefiero pensar que el mundo ya acabo.
Prefiero engañarme por un tiempo, aplacar como pueda mi dolor.
Prefiero dormir dieciséis horas para afrontar la realidad solo ocho.
Pero esto no puede durar mucho,
por mucho que yo tenga un mundo roto.

Si una vez te dije que cree un mundo para ti, que te estaba esperando.
Si aquella vez te pregunte de que color querías que fuera la luna para poner aquel mundo mas a tu antojo.
Si recuerdas aquel mundo que durante aquel corto tiempo te espero, piensa, y preguntate como me pregunto yo ¿Qué hará ahora con el?
Romperlo, porque para nadie mas sirve. Cree un mundo para ti, y nunca llegaste a querer habitarlo, como mi corazón. Como mi mundo propio.
Siempre me decías "no me quieras" y yo te respondía, incrédula "¿Cómo?".
Tampoco quisiste entrar en mi corazón deshabitado, y darle vida.
Pero estuviste tan cerca, que hasta mi corazón se ha roto.
Mi corazón, mi mundo, mi mundo para ti.
Todo.
Todo hecho añicos.
¡Imaginate!
Dos mundos enteros destrozados por un maldito juego, juego mortal y asesino.
Juego impúdico.

¿Cómo volver a confiar ahora?
Ahora que me había decidido, después de tanto tiempo, a mostrarme, a no huir.
¿Cómo seguir?
Duele, claro que duele, pero este juego me ha ayudado a crecerme, a ser mas fuerte.
Si que duele, pero con orgullo puedo decir, que esta vez no, no he caído.
Estoy suspendida por el dolor, pero tarde o temprano volveré a tocar el suelo, y no, de verdad que no, esta vez soy mas fuerte.
Esta vez no caeré.

lunes 3 de agosto de 2009

Retiradas.

Dicen que una retirada a tiempo es el mejor de los premios.
Lo que no sé es como podría retirarme a sabiendas de que puedo ganar tanto.

Si me fui, fue para echarte de menos.

lunes 27 de julio de 2009

"¿Por qué yo?"

Tú, porque has aparecido en mi vida en el momento preciso.
Tú, porque me has ayudado a salir de un pozo que podría no haber tenido final.
Tú, porque tu presencia me ha dado la luz necesaria para poder ver.
Tú, porque tienes la esencia y el perfume que me han hecho despertar.
Eres tú, y no las demás.
No pienses que es un juego de niños por ser yo una adolescente, deja de no tomarme en serio por mi edad, que me duele.
Para ya, no vuelvas a llamarme loca, que mi cordura esta en su sitio, la razón no me falta y llevo algo, la dosis suficiente de sensatez como para entenderte.
No me digas que el besarme podría ser un error, que mis besos salen de dentro de mi, y son parte también de mi corazón.
Yo también soy un persona, no soy ni un objeto ni una edad.
A mis sentimientos les cuesta mucho aflorar, y son bellas flores de infinitos colores ya, por ti.
Que un "Te quiero" de mi boca no es un "Te quiero" cualquiera, y no lo siento con facilidad.
Ya basta, no sigas poniendo escusas absurdas, no me hagas sentir que no tengo credibilidad.
No me vuelvas a decir que no me crees, porque mis sentimientos nacen en mi y sus razones tendrán.
Para, para. Para... No me digas que no puedes, que quieres, pero que no puedes... ¡Qué absurdo! ¿Para qué sirve entonces la libertad?
Hablar de amor, y querer dar imagen... ¡Qué tonta necesidad! "Sería feo", pero qué tendrá que ver el tocino con la velocidad... Los sentimientos no tienen rostro, siempre han tenido que padecer esa tara, y decir que sería feo el actuar por un sentimiento...
Creo que ahora te quiero menos.